Aquí, directamente, he llorado.



Una de las características principales de este fin de régimen que nos ha tocado vivir es la total manipulación que se hace por parte del sistema de lo que no interesa. Y como lo que no interesa cada vez son más cosas, desde las cifras de paro hasta las protestas ciudadanas, a veces es complicado mantener una perspectiva ecuánime.
Ironicamente, emigrar ayuda a ello: no solo porque desde fuera todo se ve de forma más completa sino porque además resulta que los gobiernos de los países a los que nos vamos tienen, muchas veces, una manera más honesta de relacionarse con sus ciudadanos. Y esta mañana he tenido un ejemplo de primera mano.
David es vallisoletano, como yo y ha tenido que emigrar para buscarse las lentejas, como tantos otros. Vive en Noruega y, aparte de haberse convertido en una referencia para la gente interesada en saber cómo son las cosas por allí (no en vano es un buen periodista), se gana la vida dando clases de español. Esta mañana nos hemos encontrado en Facebook y me ha pedido un favor: ¿Podría yo, desde Uruguay y vía Skype aparecer en una de sus clases prácticas? Solo cinco minutos, hablando claramente, que los chavales tienen 17 años y un nivel intermedio.
¿Hablando de qué?, le he preguntado. ¿Contando algo sobre Uruguay, ahora que está de moda vivir en el paisito? ¿La legalización de la marihuana, la -mucho más progresista que en España- ley del aborto? ¿Cómo hacer un asado, qué es el mate?. Pues no: “Quería que contases un poco tu experiencia en el 15M, que es la lección que toca en el libro y quería que hicieran una práctica”.
Un momento. He estado implicado, como otras decenas de miles de personas, en mi asamblea, tanto allá como aquí y siempre se puede contar algo, pero…¿el 15M aparece en un libro? ¿en un libro de texto? ¿En una escuela noruega? ¿En serio? Y es que perdonarán mi escepticismo, pero el gobierno de España acaba de aprobar una reforma educativa en la que introducen una asignatura, llamada “Valores Éticos” o algo por el estilo en la que, por lo que ha transcendido, se criminaliza la resistencia civil, se denigran las protestas y se ensalza el borreguismo castrense. ¿Cómo es posible que en Noruega, en un libro de texto, se refiera al 15M?.
David, que sabe que una imagen vale mas que mil palabras, me ha mandado unas fotos. Y me he quedado ojiplático:
Vale, la portada no es gran cosa: typical Spanish total
Vale, la portada no es gran cosa: typical Spanish total.
Al tiempo me ha aclarado que el da clases en una escuela privada bastante conservadora que hace énfasis en la educación de deportistas de élite. Esto en Noruega significa que está al cien por cien bajo la supervisión del ministerio de Educación, que proporciona los contenidos, incluyendo el libro de marras.
"¿Ser joven?" En Noruega, porque en España el ministerio no lo asocia con ejercer derechos ciudadanos.
Redes sociales, globalización y referencia a la Primavera Árabe. Vamos, como cualquier libro de historia contemporánea en un colegio español. 
Y ahora viene lo bueno. Cristina, no mires:
Aquí, directamente, he llorado.
Aquí, directamente, he llorado.
Merece la pena notar el contraste con el mensaje que, de manera machacona, repite el gobierno, ciertos partidos y ciertos medios de comunicación en España. La diferencia se llama manipulación. Y de la peor especie. Manipulación grosera, ignorante y vergonzosa. De la que sirve solo para llamar tontos a los ciudadanos. De la que deja en evidencia a la que la practica y solo sirve para aumentar la determinación en quien la escucha.
¡Incitando a la huelga! ¡¡Y los ERES qué!!!
Yo no digo nada, pero esto es, grosso modo, lo que entiende la Delegación de Gobierno de Madrid como elemento incriminatorio: ¡Gente diciendo que la huelga es bien y que el 15M mola! ¡Anatema!
Ahora, mi parte favorita, y la que más me deprime, es esta. Depresión porque te muestra cómo se afronta el ejercer el derecho de huelga o de manifestación en un país civilizado: de manera natural y sin dramas, hasta el punto de incorporarlo en una asignatura de lengua extranjera. ¿Os imagináis esto mismo en un libro en una escuela de, pongamos, laComunidad de Madrid? ¿Os imagináis las jeremiadas del TDT Party, las portadas de La Razón clamando contra la bolchevización educativa?
Yo me lo imagino y solo puedo pensar una cosa. Que se jodan. Que se fastidien, porque a pesar de todos los esfuerzos por distorsionar la realidad, esto es lo que queda: así nos ven fuera, así nos vemos nosotros y así nos verá la historia. Y si todo sale bien y conseguimos quitarnos de encima a la Casta, al Tinglado del PPSOE, empresas transnacionales privatizadas, monarquía a comisión y cierta confesión religiosa privilegiada hasta decir basta, en una década y con suerte, podremos emular a Noruega. Al menos en unos libros de texto que no den vergüenza ajena y que cuenten cómo fue una realidad que, os lo aseguro, no es el único estado posible de las cosas.