sábado, 31 de mayo de 2014

17 días y 500 noches... de disturbios en Sants


Contracrónica de una violencia anunciada


Cuarta velada de incidentes por las calles de Sants con más de una veintena de detenidos en un barrio de Sants que empieza a asumir que el efecto Can Vies va para largo

Barcelona | 30/05/2014 - 02:17h | Última actualización: 30/05/2014 - 13:07h
Las detenciones de los disturbios en Sants, desde dentro
Las detenciones de los disturbios en Sants, desde dentro - Un equipo de La Vanguardia.com capta los incidentes de anoche en el barrio con una cámara subjetiva. Mostramos la tensión entre grupos violentos y los Mossos d'Esquadra y cómo la prensa gráfica grababa los graves disturbios
Albert Domènech
ALBERT DOMÈNECH | Sigue a este autor en Twitter
Barcelona Periodista

Si el poeta Joaquín Sabina se hubiera inspirado en estaBarcelona de Sants para escribir una canción, probablemente hubiera acabado componiendo un “17 días y 500 noches”, dos días menos que la original, pero que son suficientes como para cambiar la temática de la composición y convertir el siempre difícil olvido amoroso en una pesadilla vecinal marcada por unas protestas que parecen no tener fin. La melodía que suena como rumor por el barrio es que el colectivo deCan Vies pretende alargar las protestas unos días más, hasta llegar a los 17 (que muchos vivirán como si se tratara de 500 noches) en referencia a los 17 años de historia del centro cívico derribado el pasado lunes. Con la noche de hoy, ya son cuatro las veladas con un mismo guión: concentración tranquila, marcha y minoría violenta. Por ese orden y con tempos distintos, pero con un desenlace que incomoda a parte de los vecinos y comerciantes y, por supuesto, al Ayuntamiento.
Una película conocida
Cuarta noche. El argumento varía poco, sólo cambia el recorrido, porque el clímax y el final es el conocido por todos: caos urbano. La película empieza a recordar las sesiones de cualquier cine: sesión de tarde con cacerolada y público familiar, sesión de noche con protagonistas más jóvenes en marcha por algunas calles céntricas de Sants, y sesión golfa con un grupo importante de vándalos que arremete con violencia contra todo lo que lleve escrito la falsa instrucción de 'se puede romper'.
Y la pregunta que se continua haciendo más de un espectador es: ¿Quién se responsabiliza de qué y con qué intención? O lo que es lo mismo: ¿Quién puede hablar en nombre de Can Vies y a quién le interesa que la marca Barcelona se debilite cada noche un poco más? ¿Estamos hablando sólo de un grupo de jóvenes a los que les ha sentado mal que les derribaran su centro social, o se esconden otros grupos antisistema que están ensuciando la ciudad y un barrio histórico como el de Sants? La plaza de Sants y las calles que la rodean han pasado a formar parte del prime time televisivo, y no preciosamente por sus actividades vecinales. Una pena teniendo en cuenta que el centro del espiral de violencia es, precisamente, un centro de actividades y relación sociales.
Y la noche no ha tenido más historia. O mejor dicho, la historia ya es conocida por todos. Si se ha perdido algún capítulo, puede intuir lo que ha vuelto a suceder. A la cacerolada inicial, con muchas menos personas concentradas que en la noche de ayer, le ha seguido una marchacuya intención inicial era llegar hasta la comisaría de Les Corts para reclamar la libertad sin cargos de las personas detenidas en las noches anteriores. La comisaría, muy reforzada policialmente (hemos contado 35 furgones policiales en la misma calle) ha sido finalmente descartada y la manifestación ha seguido su camino hacia un terreno mucho más conocido: las carretera de Sants.
Tras 20 minutos de tregua, un grupo de jóvenes encapuchados y armados con piedras ha empezado a romper los cristales de comercios y paradas de autobús. En algún caso los vándalos se han valido de vallas para acometer mejor su objetivo. La entidad bancaria que ha salido peor parada esta vez ha sido una del Banco Popular, que ha ardido en llamas en pocos segundos. Con bebida de por medio, un joven equipado con una toalla blanca como si saliera de la ducha de un gimnasio ha logrado calentar más el ambiente quemando contenedores y haciendo bailes encima de él, cuál pódium de discoteca. El espectáculo ha terminado cuando él sólo ha caído del contenedor y ha quedado tendido en el suelo.
El show no debe continuar
Los antidisturbios han avisado una vez, y otra, y otra, y otra... Encarados hacia los manifestantes en la calle de Sants, han tardado más de 20 minutos en intervenir. Minutos que unos han aprovechado para tirar más piedras y quemar basura y otros para insultarles desde los balcones. No todo era hostilidad ya que desde algún piso se ha tirado agua para intentar apagar sin éxito las hogueras urbanas o expresar apoyo repicando una cazuela.
El clímax es tan conocido que aburre hasta escribirlo: cargas policiales contundentes, detenciones y corre-calles por el barrio hasta la madrugada. La sensación general es que esto va para largo y parece que las palabras del alcalde Trias comprometiéndose a parar el derribo de Can Vies no han causado el efecto esperado. Otra gran función se prepara para el sábado: a la feria romana de comercio de Creu Cuberta y la feria de entidades de la calle de Sants se les une un llamamiento que circula por las redes sociales para volver a reconstruir Can Vies y hacer una marcha multitudinaria el mismo sábado por la tarde con inicio en plaza Universitat.
Más dinamita para una ciudad que no sólo sufre el desgaste de uno de sus barrios con más peso, sino el de unos vecinos que hace cuatro noches que duermen esperando a que suene el despertador acompañados por la banda sonora de gritos, golpes y el ruido de un helicóptero. Can Vies se ha convertido en una patata caliente que ahora mismo nadie quiere, ni siquiera para componer una canción de amor sabinera.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20140530/54409452045/noches-disturbios-sants.html#ixzz33HQpRf5r
Síguenos en: https://twitter.com/@LaVanguardia | http://facebook.com/LaVanguardia

No hay comentarios:

Publicar un comentario