viernes, 30 de mayo de 2014

Sobre descastados, discapacitados y retrones corajudos

Ana Cuevas Pascual: 

ana_cuevas-jpgAna Cuevas Pascual

Felipe González dice sentirse orgulloso de pertenecer a la casta política. Arremete sibilinamente contra PODEMOS acusándoles de ser bolivarianos. Tiene gracia que quien liderara el Partido Socialista Español trate ahora de acojonar al personal con un mensaje idéntico al que usa la derecha más recalcitrante: ¡Cuidadín que vienen los rojos!
Tiene gracia, pero maldita. La misma maldita gracia que les debe hacer a los votantes que un día confiaron en el PSOE,  presumiendo que votaban a la izquierda, y ahora se encuentran con la posibilidad de que peperos y sociatas copulen en una unión contra natura para barrer a los perro-flautas que pretenden mandarlos a su casa.
Pero en algo estoy de acuerdo con Felipe. Tanto él como todos los voceros que se han puesto de los nervios con el auge de PODEMOS pertenecen a otra casta. Como diría mi abuelita, a la de los descastados. Que, según el diccionario, se aplica a las personas que no demuestran afecto por su gente o que no corresponden al que le han demostrado.
Desde el pasado 25-M han sido muchas y variadas las descalificaciones que la jauría esclerotizada ha lanzado contra la emergente formación que amenaza sus poltronas. La comparan con la ultraderecha francesa de Marine Le Pen, insinuan que reciben dinero de Irán o Venezuela o tratan de desprestigiarla por la mala imagen que estos desarrapados diputados van a dar en la elegante y fría Europa. No como el pimpollo de Cañete, ¿Cómo se van a comparar con el glamour que destila este cavernícola encorbatado?
Pero de todas, la más hiriente y repugnante fue la que los tertulianos de 13tv utilizaron contra el representante aragonés Pablo Echenique refiriéndose a él como ese pobre tontito que va en silla de ruedas. Echenique, que padece una enfermedad degenerativa que ha paralizado el 88% de su cuerpo, que no de su cerebro, podrá ser cualquier cosa menos tonto. Él se define a sí mismo como un retrón, no como un discapacitado. Un retrón que actualmente se encuentra en excedencia de su puesto como físico teórico del CSIC para luchar por una sociedad más justa y libre de los discapacitados neuronales y los descastados emocionales que dirigen nuestras vidas. Pablo le echa bemoles al asunto. Es un tipo íntegro y valiente que no cree en los ghettos de caridad, compasión y pasividad en la que, quienes se piensan “normales”, intentan marginar a los retrones.
Al final, todo es cuestión de inteligencia y honestidad. Se tienen o no se tienen. Y eso es, en realidad, lo que está desquiciando a la jauría. Que la gente de PODEMOS anda sobrada de ambas cosas. No, Pablo no es tontito. NI nosotros, sus votantes, tampoco. Y si IU  y otros grupos de la izquierda verdadera reaccionan PODEMOS darle la vuelta a la tortilla. Los de la casta de indecentes marrulleros están perdiendo los papeles. Utilizando la mentira y el insulto porque no tienen otra cosa. ¿Se imaginan a Rita Barberá, Rosa Díez, González Pons o Floriano en un combate intelectual con Echenique? Entonces se demostraría, por si alguno le queda alguna duda, quienes son en verdad los auténticos discapacitados.
Las hienas están aullando. Ladran, luego cabalgamos. Aunque la montura de alguno de nuestros abanderados sea una silla eléctrica de ruedas.
Al menos su jinete es un tío listo, honesto y corajudo que nos ha devuelto la ilusión de que PODEMOS. Y eso les da miedo, mucho, mucho miedo.

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