sábado, 31 de mayo de 2014

Trias negocia para evitar que Sants se convierta en un ‘Gamonal’


El alcalde asegura que aceptaría frenar el derribo de Can Vies si se lo piden como condición

27 detenidos en la tercera noche de violencia en Sants. /JUAN BARBOSA
La violenta reacción tras el desalojo del Centro Social Okupado Can Vies—en el barcelonés barrio de Sants— ha disparado todas las alarmas en el Ayuntamiento de Barcelona y entre los Mossos d’Esquadra. Las protestas empezaron el lunes —horas después del desalojo— y se han mantenido hasta el día de hoy, con el apoyo de muchos vecinos que el miércoles —en los momentos de mayor violencia— hacían sonar las cacerolas desde sus balcones contra la presencia policial. Las Administraciones temen que Sants se convierta en un Gamonal, el barrio de Burgos que a través de la violencia logró frenar la construcción de un bulevar a principios de año.
Con esta obsesión, el alcalde Xavier Trias ordenó ayer que se destinen todos los esfuerzos para intentar frenar los disturbios. “Nos están llegando presiones de todas partes”, explicó una personas que hace de puente entre Ayuntamiento y movimientos sociales. En una entrevista en TV-3, el alcalde se mostró anoche dispuesto a parar el derribo de Can Vies en el marco de la “negociación que hay en marcha” y si se le pide como condición.
Después de tanto empeño, la asociación de vecinos del barrio —el Centro Social de Sants— movió ficha e intentó mediar ayer para conseguir una reunión entre el Ayuntamiento y Can Vies. El colectivookupa declinó la invitación porque coincidía con la asamblea prevista para decidir nuevas protestas. Aun así, fuentes del colectivo reconocieron que “si el Centro Social de Sants ofrece mediación, hay que tenerla en cuenta”. La asociación de vecinos apoya Can Vies y critica un desalojo que consideraba innecesario.
EL PAÍS
La reunión se produjo finalmente ayer por la tarde entre los representantes del centro social, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) y el concejal del distrito de Sants-Montjuïc, Jordi Martí. Terminó sin acuerdo pero con una propuesta: detener el derribo de lo que queda de Can Vies.
“La imagen de la excavadora ha sido el desencadenante de toda la reacción ciudadana porque ha sido interpretada por los sectores juveniles como un símbolo de que se está destruyendo un centro social autogestionado”, argumentó ayer el presidente de la FAVB, Lluís Rabell. No está nada claro que la suspensión del derribo propuesta por las entidades vecinales sea suficiente para reanudar el diálogo con el colectivo okupa —que es el primer sorprendido con el apoyo sin precedentes que ha logrado en las calles, admiten sus miembros— pero es un paso adelante “y al menos hay que intentarlo”, consideró Rabell.
Al cierre de esta edición todavía no había terminado la asamblea de Can Vies pero, según fuentes cercanas, “es posible que se pida otra condición” para suspender las protestas y abrir una negociación que pediría “la puesta en libertad de todos los detenidos”. El colectivo informará a las 10 de la mañana de hoy de sus condiciones.
El diputado de la CUP, David Fernández, también se ofreció para ayudar en la mediación, pero advirtió que antes será necesario “desmilitarizar” el barrio. También ha habido ofertas para mediar del Síndic de Greuges, Rafael Ribó, y la Síndica de Greuges de Barcelona, Assumpció Vilà. A pesar de que se consiga abrir un proceso de negociación será muy difícil acercar posiciones porque el principal objetivo de los okupas era seguir en el edificio que prácticamente ha sido demolido.
Además de una factura de 155.000 euros en mobiliario urbano, los tres primeros días de protestas se han saldado con 38 detenidos, 18 de los cuales han pasado su segunda noche en los calabozos. El balance podría ser superior en función de los destrozos causados la pasada noche durante la nueva jornada de protesta que empezó en forma de cacerolada. Poco antes de la diez de la noche, los manifestantes —un millar de personas— se dirigieron hacia la comisaría que los Mossos tienen en Les Corts para reclamar la libertad de todos los detenidos.
Una vez más, las protestas se extendieron por los barrios de la ciudad. En la sede del distrito de Gràcia llenaron la puerta de bolsas de basura y colgaron una pancarta en el balcón donde habían escrito “Can Vies resiste”. Había convocatorias en muchos otros barrios.
Según el abogado de ocho de los arrestados, Eduardo Cáliz, las detenciones se produjeron de manera “aleatoria e indiscriminada” tras convertir el barrio de Sants en un “estado de excepción”. El letrado también criticó la violencia utilizada por los Mossos d'Esquadra y denunció que a uno de sus clientes le partieron la nariz.
Los comerciantes de la calle Creu Coberta lamentaron ayer los incidentes y apelaron “a la responsabilidad de los movimientos sociales” especialmente durante este fin de semana, ya que hay prevista una fiesta sobre jornadas romanas. La Confederación de Asociaciones de Vecinos de Catalunya (CONFAVC) consideró ayer “desastrosa” la decisión del Ayuntamiento de desalojar y derribar Can Vies.
El líder del PSC en Barcelona, Jaume Collboni, criticó que el alcalde Trias “ha vuelto a demostrar que ni manda, ni dialoga, ni lidera” y le pidió que convoque a la Junta de Seguridad de Barcelona, donde están representadas las principales instituciones y fuerzas policiales. El líder popular, Alberto Fernández Díaz, reclamó “firmeza contra los violentos” y se mostró partidario de solo negociar “con los que rechazan los altercados”.

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