jueves, 11 de diciembre de 2014

Enemigo mío: la extraña fijación de Manel Fontdevila por El Roto

Enemigo mío

22-Noviembre-2014
El pasado 11 de Noviembre Manel Fontdevila publicó un chiste eneldiario.es que me hizo torcer el gesto. En él se establecía un paralelismo entre PODEMOS y el PSOE de los 80, recordando el cambio de posición del gobierno socialista respecto a la OTAN.
El chiste es elucubrador y especulativo, sí, pero no es el problema que le veo. El chiste tiene una pretendida vocación de desmarque que ya hemos podido sufrir desde otros ámbitos de la cultura, no sin cierta vergüenza ajena. No es más que la postura facilona del pesimista que va de vuelta de todo, que cree que el futuro está escrito y que sabe el final de la película, mientras que nosotros, pobres ilusos, no somos capaces de verlo.
Nadie es clarividente, y mucho menos Manel Fontdevila, que a comienzos de 2010 se mofaba de la movilización de los internautas contra la Ley Sinde, que con el tiempo, acabaría convirtiéndose en elgermen del movimiento 15-M.
18-enero-10blog
Mi sensación, al menos la que me transmiten estos chistes deFontdevila, es que no ha sido capaz de entender ninguno de estos movimientos.
Fontdevila es uno de los humoristas gráficos españoles que tiene mayor popularidad en estos momentos; está muy bien considerado, sobre todo en el mundillo del cómic donde encuentra un respaldo muy amplio. Aunque siempre existirán críticas puntuales, se podría decir que sus chistes gozan de bastante aceptación en general, y en pocas ocasiones se le ha visto realmente exigido.
A mi juicio, uno de los chistes más desafortunados de Manel Fontdevila tuvo lugar en su etapa en el diario Publico,concretamente el del 3 de Diciembre de 2009. El borrador de la ley Sinde acababa de ver la luz, y ante el estupor de muchos, los jueces, cuyas resoluciones no estaban favoreciendo a la industria, eran sustituidos por una comisión de la que casi nadie tenía información. Una peligrosa decisión cuyo eco lo podemos ver hoy con la fatídicaLey de Seguridad Ciudadana. A pesar de todo, Manel Fontdevilaconsideró apropiado retratar a los indignados con el borrador como bebés llorones.
La ley Sinde
Probablemente fue uno de los momentos con más críticas en su carrera. Algo muy sano cuando se entra a discutir el chiste, es decir, una opinión.

¿Está preparado el humorista gráfico para las críticas?

“Los humoristas somos una especie de filósofos de la vida, y como tales velamos por ella y por lo que creemos es la verdad, narrándosela a la gente de la forma más divertida posible, y otras veces, desgraciadamente, retándola para que el lector saque sus propias conclusiones de una realidad cruda”Andrés Soria.
El debate alrededor de los límites del humor y su enfoque ante la respuesta de la opinión pública es una compleja cuestión que viene de largo.
Si obviamos las limitaciones editoriales, podemos aseverar que el humorista gráfico hace coincidir sus límites con los de su propia ética y moral, y en su individualidad debemos aceptar la libertad que le permita desarrollar su labor sin ataduras.
Desde un punto de vista social, el humor tiene una infinidad de configuraciones. Si el humorista retuerce hasta el límite su actividad – como en parte debe hacer – podrán sucederse fricciones que, en muchos casos, medirán la madurez de una sociedad democrática.
El humorista gráfico propone ideas, reflexiones o críticas con el envoltorio de un chiste. A veces son eminentemente reflexivos, en otras ocasiones buscan previamente la provocación para alcanzar la reflexión, pero siempre amparados por la libertad de expresión. Por otro lado, el chiste implica posicionamientos y opiniones, y como tales, son susceptibles de ser criticados. Los humoristas gráficos deben asumirlo con naturalidad.
Si en el debate sobre los límites del humor se escudriña la respuesta del público como destinatario, también creo que sería interesante poner el foco sobre la figura del humorista gráfico ante la recepción de sus chistes. La libertad de expresión no es unidireccional, y aunque pueda parecer obvio, es posible que a muchos se les haya olvidado.

El linchamiento a El Roto

Mi humilde y puede que algo obvia disertación sobre el humor gráfico, los límites del humor y la libertad de expresión viene motivada por los hechos que a continuación voy a relatar.
Todo gira alrededor a la crítica a un chiste, los corporativismos mal entendidos y la falta de madurez y coherencia de una parte importante de un sector que no acostumbra a aceptar las opiniones discordantes.
Los acontecimientos que se sucedieron tras la publicación del número 1573 de El Jueves en Junio de 2007, representan probablemente uno de los episodios más tristemente recordados en los casi 40 años de la existencia del semanario satírico. La portada realizada por Guillermo y Manel Fontdevila terminaría convirtiendo en la prueba fehaciente de la debilidad de la libertad de expresión en nuestro país cuando la monarquía entra en juego.
El Jueves
Dos días después de su salida a la calle, Juan del Olmo, juez de la Audiencia Nacional, ordenaba el secuestro de la revista ante la estupefacción de todos. La portada realizada por Guillermo y  Manel Fontdevila fue calificada en el auto como claramente denigrante y objetivamente infamante.
Opiniones para todos los gustos se sucedieron durante semanas, pero me voy a detener en unas declaraciones que hizo un tal Andrés Rábago García – más conocido como El Roto – a propósito del secuestro judicial. Era el 21 de Julio de 2007:
“La portada me parece un espanto, pero matizo varias cosas. La medida es inútil, porque han conseguido el efecto contrario y porque es arcaica y antidemocrática. La viñeta en sí es un atentado a la inteligencia, pero el secuestro de la revista es un atentado a la libertad de expresión”.
Dos sencillas conclusiones se pueden extraer de sus palabras: no le gustó el chiste, pero defendía su existencia.
Las primeras reacciones no se hicieron esperar. Sólo dos días después,en un texto de Manel Fontdevila recogido en el antiguo blog de Pepo Pérez – dibujante, crítico y divulgador de cómics -, comenzaron las alusiones personales a El Roto:
“En fin, nada, que me he leído ya bastantes comentarios y cosas referentes al caso (¡qué gran regreso de vacaciones!) y me ha sorprendido, aparte de lo anacrónico y lamentable del hecho en sí, la tibia solidaridad de cualquier cosa que huela medio a oficial. Hablo de actitudes de políticos, de periodistas… lo de El Roto me parece muy significativo, el intelectual inofensivo saliendo por la tangente…” 
En los comentarios del texto de Fontdevila, algunos personajes ilustres del medio centraron parte del debate en el dibujante madrileño. Por ejemplo, Pepo Pérez también opinaba en estos términos:
“El Roto lleva más de un lustro, como mínimo, repitiéndose. Hace diez años, era mi favorito, ahora me aburre mucho, de tanto tirar de tic y tanta faena de repertorio. Y lo que es peor, El Roto ha perdido todo su punch: sólo nos dice lo que queremos oír. Eso no es provocar la reflexión sino el asentimiento”. 
Mauro Entrialgo también se sumaba al grupo de detractores:
“…las declaraciones de El Roto, por ejemplo, me han hecho perder una apuesta. Yo solía defender a este tipo de las acusaciones de meapilas, beato y pelota de los poderes en general que un amigo editor logroñés observaba detrás de sus homilías gráficas. Me parece que voy a tener que pagarle una cena a este amigo porque ahora reconozco que tenía toda la razón”.
El Roto le había salido caro expresar su opinión sobre el chiste – jamás de sus autores o de los responsables de la revista -, a pesar de censurar con claridad la medida judicial. Aburguesado, intelectual inofensivo, meapilas o beato fueron algunas de los apelativos personales con los que le obsequiaron.

Largo es el olvido

El tiempo pasó.
En Mayo de 2013Manel Fontdevila publicó una tira en la revistaOrsai donde retrataba peyorativamente a El Roto, a tenor de un encuentro entre ambos en el marco de unas charlas en 2012. Un golpe bajo, independientemente de la veracidad de la anécdota, que ya dilucidaba cierta fijación por parte del autor manresano.
Orsay 01
Orsay 02
Casi terminando el año, desde ES MUY DE COMIC – el blog actual dePepo Pérez – se reflexionaba sobre la libertad de expresión y la crítica a la autoridad y el debate público, a partir de No os indignéis tanto(Astiberri, 2013), un ensayo de Manel Fontdevila. A estas alturas, que alguien tan cercano a Fontdevila pusiera el foco – again – sobre la figura de El Roto había dejado de ser un hecho fuera de lo común:
“En el marco de pensamiento de la España derivada de esa cultura de la transición, el «humor inteligente» es ahora el de El Roto, que con sus monigotes alegóricos jamás pone nombre y apellidos a los políticos y empresarios que critica en sus viñetas (no vaya a ser que retiren la publicidad del periódico donde publica, por ejemplo), desde las que nos dice con su tono admonitorio de «cura bueno, cura rojo» (en feliz expresión de Kano) justo, exactamente, aquello que queremos oír. El Roto, por cierto, fue uno de los que acusó de «atentado a la inteligencia» a la famosa portada de El Jueves de Manel y Guillermo. No era, efectivamente, humor «inteligente»”.
El 14 de Enero de 2014se publicaba una entrevista a Manel Fontdevila en el portal especializado Entrecómics, y en esta ocasión, ni siquiera hizo falta que le preguntaran por El Roto para volver a sacudirle:
Geraldo VilchesYo creo que el humor tiene unos cauces un poco más amplios que los del periodista serio.
Manel FontdevilaSí, porque el humor, en principio, como no se toma en serio, puedes pensar «mira el payaso este, qué cosas dice». Y además hay muchos tipos de humor. Está El Roto, por ejemplo, y no es por hablar mal de nadie y menos de él, porque es una institución del humor, y cuando es bueno, es buenísimo, pero dicho esto, el humor de ese tipo es combativo pero aceptable por todos, porque el humor de El Roto no pone nombres y apellidos. La gente que podría sentirse ofendida, pongamos este señor rancio y de derechas, egoísta y prepotente, cuando va a misa los domingos le dicen que su actitud no es la correcta y va a ir al infierno y aun así no le afecta. ¿Cómo le va a afectar el chiste de El Roto? Es que de hecho puede pensar que es verdad lo que ha dicho. Como no ofende, sino que simplemente da una pincelada humanista a las cosas… Es una teoría que el día que la perfeccione la contaré en un libro. Hay un tipo de humor que puedes colgar en una pared porque es como un puñetazo, y ahí es indiscutible El Roto. Pero luego hay otra cosa: tal como es, si un día chapan El País él puede sacar su chiste en ABC, porque es tan humanista que al final es neutro, no ofende.
Modernícolas¿Conoce usted a Manel Fontdevila?
El RotoNo, lo habré visto, pero… ¿Los suyos son personajes que siempre se repiten? Creo recordar su firma, pero tampoco quiero hablar sin conocer su trabajo; es que no sigo las revistas satíricas.
ModernícolasPues Fontdevila, que es un historietista muy en boga, dijo, en una entrevista para Entrecomics (preguntado por si el humor podía ser un arma de lucha política): ”Está El Roto, por ejemplo, y no es por hablar mal de nadie y menos de él, porque es una institución del humor, y cuando es bueno, es buenísimo, pero dicho esto, el humor de ese tipo es combativo pero aceptable por todos, porque el humor de El Roto no pone nombres y apellidos. La gente que podría sentirse ofendida, pongamos este señor rancio y de derechas, egoísta y prepotente, cuando va a misa los domingos, le dicen que su actitud no es la correcta y va a ir al infierno y aun así, no le afecta. ¿Cómo le va a afectar el chiste de El Roto? Es que de hecho puede pensar que es verdad lo que ha dicho. Como no ofende, sino que simplemente da una pincelada humanista a las cosas… (…) Hay un tipo de humor que puedes colgar en una pared porque es como un puñetazo, y ahí es indiscutible El Roto. Pero luego hay otra cosa: tal como es, si un día chapan El País él puede sacar su chiste en ABC, porque es tan humanista que al final es neutro, no ofende.”
El RotoRespeto sus palabras, y lo único que digo es que el tiempo dirá quién tiene razón, qué obra aguanta más el paso del tiempo y tiene más incidencia, o si la tienen las dos. Cada uno se dirige a un segmento; yo tengo muy claro lo que quiero hacer y, él parece que también, así que cada uno tenemos nuestro camino y nos saludaremos cuando nos veamos.
En ese momento entendí lo fútiles que eran los esfuerzos de aquellos que intentaron tocar lo que nunca estuvo a su alcance. Curiosamente, después de esta entrevista, las críticas – al menos las públicas – remitieron.
Volviendo la vista atrás, recuerdo cuando el 28 de Diciembre de 2010Manel Fontdevila emulaba a El Roto en su viñeta de Público. La primera vez que lo vi pensé en un homenaje. A veces me sorprende lo complicadas que pueden llegar a ser las cosas.
28-Diciembre-10blog

No hay comentarios:

Publicar un comentario