jueves, 26 de febrero de 2015

CC OO y UGT aceptan la reforma de salarios que rechazaron en 2011

ARRANCA EL ACUERDO SOCIAL 2015-2017
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El descenso de la inflación ha llevado a los sindicatos CCOO y UGT a cumplir una de las pretensiones de empresarios y Banco Central Europeo.
26/02/15 · 18:10
El 3 de diciembre de 2014 el gobierno de Rajoy retomaba el llamado pacto social tras las huelgas generales de 2012. / LA MONCLOA
"La presión para desvincular los salarios de la evolución del IPC sólo tiene por objetivo deprimir más los salarios de los trabajadores", lo decía Comisiones Obreras en un comunicado en marzo de 2011. El sindicato añadía que el "actual sistema, que referencia a la previsión del IPC para la subida salarial y con cláusulas de revisión salarial, es positivo tanto en tiempos de crisis como en tiempos de bonanza". Ese 2011, en las páginas de ABC se ponía en marcha el ataque a esa relación: "La vinculación entre salarios e inflación, en un mundo moderno es una lacra. Impide el ajuste del mercado de trabajo, es un absurdo, una antigualla, un dinosaurio en el siglo XXI", en palabras de José Manuel González Páramo, miembro del Comité Ejecutivo del BCE. El modelo salarial español "no es marxista", sino que es "muy racional y funciona", decía en febrero de 2011 Cándido Méndez, de UGT. Ese año, la reforma quedó en suspenso.
Hasta ahora. El 24 de febrero de 2015, CC OO y UGT anunciaron que aceptan la propuesta de CEOE y CEPYME para que las próximas revalorizaciones de salarios tomen como referencia el Producto Interior Bruto y dejen de estar relacionadas con el Índice de Precios al Consumo. La subida de los sueldos no bajará del 1% y será del 1,5% si el aumento del PIB es del 2%. Este es uno de los puntos que formará parte del acuerdo de negociación colectiva 2015-2017 que se prepara entre estos sindicatos y la patronal.
El anuncio se produce después de que, el pasado mes de enero se haya atravesado una etapa de deflación por primera vez (en ese mes) en una década. La inflación se situó el pasado mes en el -1,3%, de forma que es un momento propicio para presentar esta clase de acuerdo. Sin embargo, no hay que pensar que esta situación se mantenga, apunta Ermengol Gassiot, secretario general de CGT Catalunya, que califica de coyuntural el descenso de precios –debido a la bajada del barril de petróleo– y que señala que el BCE ya está moviendo ficha mediante políticas monetarias para hacer subir los precios de nuevo.
Gassiot apunta que "históricamente cuanto más crecimiento ha habido del PIB ha habido mayor crecimiento de la inflación". Es decir, que la medida sería perjudicial incluso si, en los próximos años se entra en una fase de crecimiento del PIB por encima del 1% que, por otra parte, no se espera. Además, el incremento salarial que están pactando sindicatos y patronal no superará el 2% del salario –al menos hasta 2016– incluso aunque el PIB subiera el 7%, algo que invita a poner en cuarentena el anuncio de que los salarios se relacionarán con "la marcha de la economía". Este sindicato ha publicado una estimación de cómo hubieran quedado los salarios en los últimos años si se hubiera tomado la referencia al PIB en lugar de la del IPC.
Se trata de un nuevo ataque contra los salarios, en palabras de Ermengol Gassiot, de CGT Catalunya, quien considera que el cambio de rumbo en torno a una cuestión clave para el poder adquisitivo de la población asalariada, obedece al momento de "extraordinaria debilidad" por el que pasan las cúpulas sindicales, y la "debilidad" que estas cúpulas perciben en el movimiento obrero. Las informaciones en las últimas semanas acerca de sobresueldos en la dirección de la federación de banca de CC OO [El País], así como otras medidas planteadas por la Administración sobre reducción de horas de liberados y reducción de presupuesto público para empresas de formación, un sector en el que los sindicatos encuentran una importante vía de financiación, son posibles explicaciones, según Gassiot, de la cesión en el tema de los salarios. CGT Catalunya considera que "desvincular los sueldos de su poder de adquirir mercancías y bienes de consumo es renunciar a la capacidad de la lucha por los salarios como una herramienta para mejorar las condiciones de vida de las personas trabajadoras y reducir la explotación".

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