martes, 30 de mayo de 2017

Condenan a un mosso d'esquadra por dar dos bofetadas a un manifestante el 1 de mayo de 2012

La Audiencia de Barcelona ha condenado a un agente antidisturbios de los Mossos d'Esquadra a seis meses de cárcel –que difícilmente cumplirá– por dar dos bofetadas a un manifestante antes de que empezara la marcha del 1 de mayo de 2012 en Barcelona. En concreto, el tribunal ha considerado al agente culpable de un delito contra la integridad moral en su vertiente menos grave, así como de una falta de malos tratos.
El fallo también condena al antidisturbios a una inhabilitación de dos años para ser policía y a una indemnización de 2.090 euros. Con todo, el agente ha sido absuelto del delito de detención ilegal del que le acusaba la víctima.
Según consta en los hechos probados de la sentencia, el agente, Antonio G.M., requirió a la víctima, David G.M., que se identificara en las inmediaciones de la plaza Goya de Barcelona antes de que empezara la manifestación del 1 de mayo. El condenado vestía un pasamontañas que le tapaba la cara y además no llevaba el número de identificación profesional de forma visible, como sí lo hacían la mayoría de agentes del dispositivo policial.
Al no lucir el número identificativo que lleva la policía catalana, la víctima le pidió explicaciones, a lo que el antidisturbios respondió "cogiendo con violencia" a David G.M. Acto seguido, el antidisturbios le propinó una bofetada en la cara "con ánimo de menoscabar su integridad física". La sentencia hace hincapié en que la víctima no se mostró agresiva ni violenta en ningún momento contra el policía.
El primer bofetón provocó que las gafas de David G.M. cayeran al suelo y se rompieran. Tras pegarle, el antidisturbios cogió a la víctima y, agarrándole del cuello "de manera altamente humillante y a empujones", le llevó hasta la parte posterior de los furgones policiales. El manifestante fue empujado contra la puerta trasera de un furgón y entonces el policía le dio otra bofetada. Finalmente, David G.M. se identificó y se fue. La situación duró unos dos minutos.
El tribunal de la sección novena de la Audiencia de Barcelona reprocha al condenado que llevara tapado su número de identificación y no da credibilidad a la versión del agente, que aseguró que la víctima se había mostrado agresiva contra él. Por contra, los magistrados consideran "objetiva, firme y vehemente" la versión de la víctima sobre las dos bofetadas.

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